Hace unas noches vi un reportaje en el que se hablaba del negocio actual sobre la carne de caballo. En él salía un mercado en el que se vendían estos, bien para "vida", tal y como decían cínicamente, bien para sacrificarlos para vender su carne. En una de las imágenes se veía la cara de uno, con esos ojos grandes preciosos, nobles, fieles y negros, pero llenos de miedo. A través de ellos se podía ver el miedo a la muerte, como si presintieran lo que le deparaba su futuro inminente, porque la mayoría de los caballos que se compran en ese mercado, al parecer, son para sacrificarlos y venderlos como carne. ¡Qué barbaridad!" (pensé), sacrificamos ya hasta nuestros ancestrales compañeros de trabajo, nuestros fieles compañeros, a aquellos que jamás harían algo así con nosotros, y sobre todo, con esa sangre fría de la que sólo el ser humano es capaz. Quien haya tratado con algún caballo sabrá de lo que hablo, porque un caballo es algo más que un animal cuadrúpedo que sirve para montarlo, o para que te haga un trabajo.
Matar a un caballo, sea para sacar beneficio o no de ello, es de lo más cruel, y denota la inhumanidad a la que estamos llegando. Estamos volviendo a los tiempos de las cavernas, no respetamos nada, nada se salva de nuestro egoísmo. Pero da igual, mientras haya carne barata en las carnicerías. El hombre le da cada vez más la espalda a la naturaleza, y este hecho es sólo un detalle, pero muy significativo. Si no respetamos al entorno, no sabremos respetar el resto de cosas que forman parte de este mundo de locos. Animales como caballos o perros, compañeros nuestros y fieles seguidores allá donde hayamos ido desde hace miles de años, están sufriendo las consecuencias de la deriva del comportamiento humano de las últimas décadas: egoísmo, materialismo, nihilismo... este es el mundo de usar y tirar, de lo efímero, el mundo que flota hacia el caos, donde los hombres se comportan como borregos, o peor, como autómatas, obedeciendo los dictámenes del poder sin chistar, el mundo en el que pensar está casi prohibido o mal visto, el mundo en el que a la gente que intenta comportarse según sus principios se les considera rara y a la masa no-pensante-consumidora se le considera normal. En fin, el mundo al revés.
viernes, 15 de marzo de 2013
Te quiero mucho, demasiado - Carlos Santana
Cuando la guitarra es capaz de decir lo que las palabras no pueden,
cuando unas notas, aparentemente normales.
van hacia el centro mismo de los sentimientos.
Cuando una melodía se convierte en un estallido de sinceridad.
Cuando sobra la voz y se abre la puerta hacia lo íntimo.
Cuando una secuencia de acordes deja de ser una canción
y se convierte en un himno al amor más profundo.
Cuando un genio es capaz de sacar a la guitarra
todo un universo de sensaciones.
Amor, ternura, pasión, recuerdos, pasado, futuro
Sólo un genio puede hacerlo...
... es Carlos Santana
miércoles, 20 de febrero de 2013
¿Cuándo una nueva unión de europea? (4 de 4)
¿Cuándo una nueva unión europea? (4 de 4)
España, Italia, Grecia, Portugal, así como todos los paises con unos problemas, características y perspectivas similares, pueden hacer su particular "Zollverein". Simplemente hay que apelar a los fundamentos originales de la CEE para justificarlo. Nadie en Europa, excepto Alemania y los países que tengan estrechos lazos con ella, puede estar de acuerdo con lo que está ocurriendo. Por ello, ¿por qué esperar más?, ¿por qué permitir que los mercados financieros extraigan el jugo a los países con problemas internos?. Se puede decir de otra forma, ¿por qué dejamos que unos cuantos supermillonarios especuladores nos estén robando todos los días con la connivencia de las instituciones comunitarias?
La solución tiene varias caras:
- Una nueva unión europea sin Alemania, Francia e Inglaterra.
- Una nueva unión europea en la que se ponga freno a los desmanes de los mercados financieros.
- Una nueva unión europea en la que los países integrantes remen en la misma dirección, que no es otra que la de un sistema económico-social infinitamente más humano del que nos dirigimos en la actualidad.
El problema es: con una nueva geopolítica en Europa se rompería el frágil equilibrio existente en la actualidad, gracias al cual estamos viviendo una aparente paz. Alemania, Francia e Inglaterra dejarían de estar en un mismo bloque y eso podría conllevar un riesgo añadido, pudiéndose desatar desaforadamente los nacionalismo que cada vez están más presentes en todos los países europeos. Esta ruptura podría incidir en la OTAN y en la ONU, aunque bien pensado, las Naciones Unidas, tal y como está estructurada, no son el mejor ejemplo de ecuanimidad. ¿Sería peligroso romper la UE? Posiblemente sí, pero, si pensásemos cuntinuamente en los probabilidades de determinadas acciones políticas, el mundo no habría evolucionado y aún nos estaríamos rigiendo por jurisdicciones feudales dentro aún de un Antiguo Régimen. Si no abrimos la puerta, por mucho que conjeturemos, nunca sabremos lo que hay detrás de esta.
España, Italia, Grecia, Portugal, así como todos los paises con unos problemas, características y perspectivas similares, pueden hacer su particular "Zollverein". Simplemente hay que apelar a los fundamentos originales de la CEE para justificarlo. Nadie en Europa, excepto Alemania y los países que tengan estrechos lazos con ella, puede estar de acuerdo con lo que está ocurriendo. Por ello, ¿por qué esperar más?, ¿por qué permitir que los mercados financieros extraigan el jugo a los países con problemas internos?. Se puede decir de otra forma, ¿por qué dejamos que unos cuantos supermillonarios especuladores nos estén robando todos los días con la connivencia de las instituciones comunitarias?
La solución tiene varias caras:
- Una nueva unión europea sin Alemania, Francia e Inglaterra.
- Una nueva unión europea en la que se ponga freno a los desmanes de los mercados financieros.
- Una nueva unión europea en la que los países integrantes remen en la misma dirección, que no es otra que la de un sistema económico-social infinitamente más humano del que nos dirigimos en la actualidad.
El problema es: con una nueva geopolítica en Europa se rompería el frágil equilibrio existente en la actualidad, gracias al cual estamos viviendo una aparente paz. Alemania, Francia e Inglaterra dejarían de estar en un mismo bloque y eso podría conllevar un riesgo añadido, pudiéndose desatar desaforadamente los nacionalismo que cada vez están más presentes en todos los países europeos. Esta ruptura podría incidir en la OTAN y en la ONU, aunque bien pensado, las Naciones Unidas, tal y como está estructurada, no son el mejor ejemplo de ecuanimidad. ¿Sería peligroso romper la UE? Posiblemente sí, pero, si pensásemos cuntinuamente en los probabilidades de determinadas acciones políticas, el mundo no habría evolucionado y aún nos estaríamos rigiendo por jurisdicciones feudales dentro aún de un Antiguo Régimen. Si no abrimos la puerta, por mucho que conjeturemos, nunca sabremos lo que hay detrás de esta.
¿Cuándo una nueva unión europea? (3 de 4)
¿Cuándo una nueva unión europea? (3 de 4)
No nos engañemos, el hecho de que España tenga los problemas que tiene con sus finanzas no justifica que se le tengan que poner desde Europa todas las trabas posibles para una ayuda desde el BCE, que se creó precisamente para, además de controlar a la moneda única, controlar los bancos nacionales. Además, la UE tiene mecanismos de sobra para simplificar las medidas que se tengan que tomar y en el sector necesitado, que en este caso son las entidades financieras hispanas. Hace poco tiempo hubiera sido impensable que un país (léase Alemania) controlara la soberanía de otro (léase España, Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, y los que vengan) sin una guerra por enmedio. Cuando un país anulaba la soberanía de otro era porque previamente lo había conquistado por las armas. Ahora, esas armas son invisibles, o más bien, tienen el color negro de la geopolítica y la macroeconomía, controladas desde los centros financieros de las grandes metrópolis anglosajonas y sucursales subordinadas a estas distribuidas por todo el orbe. En Europa, Alemania, aunque no controla las finanzas (principalmente porque las finanzas están controladas por un grupo reducido de personas cuyas sedes están en las metrópolis antes mencionadas mientras ellas viven mejor que cualquier rey), está controlando los resortes financieros, o mejor dicho, está controlando las instituciones comunitarias (como el BCE) que a su vez controlan las economías nacionales.
A esta altura, cuando uno ve los impedimentos que pone Alemania para solucionar estos asuntos, piensa ¿en qué estamos pensando los españoles manteniendo a unos políticos que se empeñan en mantener el statu quo actual?
Con estos hechos, cabe una pregunta: ¿por qué no se constituye otra unión entre países europeos con unas condiciones económicas, sociales y políticas similares? Está claro que no podemos seguir por este camino, en el que 3 potencias tiran de la manta para llevarla hacia su lado. Esta UE no tiene futuro, si no se le da un giro radical a sus estatutos. Además, Europa, si quiere seguir avanzando junta, tiene que tener una política exterior, una política de defensa y unas Fuerzas Armadas comunes, no lo que tenemos ahora, que cada vez que surge un conflicto en cualquier parte del mundo, automáticamente se vuelve la cabeza hacia los Estados Unidos para que solucione el problema.
¿Cuándo una nueva unión europea? (2 de 4)
¿Cuándo una nueva unión europea? (2 de 4)
El tercer frenazo, desde comienzos de este siglo XXI, lo está representando Alemania, que, desde que se reunificó en 1991 se está constituyendo con diferencia en la potencia hegemónica de Europa, y que ha decidido tripular la nave de la UE. Este cambio en la política exterior alemana se ha materializado con la llegada al poder de otra señorísima, Dª Angela Merkel. Alemania (no hay que olvidar), al igual que los otros dos gallos europeos, tiene unas tendencias hegemónicas cuanto menos peligrosas. Es cuestión de repasar la historia más o menos reciente para comprender lo que quiero decir.
El último frenazo, obviando la crisis global que se desató en 2008 por los abusos del neoliberalismo, lo constituyó la excesiva ampliación hacia el Este que se produjo en 2004 y 2007. Entre los ex PECO había varios países que tenían una serie de graves problemas: en economía, en infraestructuras, industrias obsoletas, corrupción institucional, etc. Eso significaba que había que desembolsar muchos miles de millones de euros para colocar a esos países en unos niveles medios de la unión, pero había un país que estaba muy interesado en esa zona como idónea para invertir y expansionar sus empresas multinacionacionales: Alemania, una vez más Alemania. En 2007 explotó la burbuja financiera e inmobiliaria en EEUU, que, en un mundo capitalmente globalizado, contagió en poco tiempo a prácticamente todos los países de la Tierra. Y de todas esas aguas, nos han llegado estos lodos.
Ahora se plantea un contexto nuevo, completamente distinto al que existía cuando Europa decidió unirse para salir de la ruina en la que estaba tras la Segunda Guerra Mundial. Tenemos una serie de hechos objetivos:
- Alemania quiere conducir los destinos de Europa bajo su conveniencia.
- Alemania es una superpotencia dentro de Europa.
- Francia ha intentado hacer repetidas veces en el pasado lo que ahora Alemania está haciendo.
- A Inglaterra le importa un comino la UE, nunca se ha identificado con los problema de Europa, además de ser también una gran potencia, justo al lado del continente.
- La unión de Europa debe servir para un desarrollo cohesionado y sin líderes hegemónicos que impongan sus criterios al resto de los países de la unión.
- Ningún país de la UE puede ser extorsionado por instituciones comunitarias o países comunitarios.
- La UE debe llevarnos hacia un mayor bienestar en el que los derechos de los ciudadanos no se pongan en duda, y, a ser posible, se avance hacia una mayor igualdad entre los ciudadanos comunitarios.
domingo, 20 de enero de 2013
A saucerful of secrets (live al Pompei) - Pink Floyd
Del caos a la melodía más maravillosa. Esta versión en vivo en Pompeya mejora mucho la de estudio, con la voz, ingenua casi, de David Gilmour, surgiendo por encima de la melodía, una melodía que sólo puede fabricar Pink Floyd. La soledad de la arqueología se mezcla con la de la música, formando un conjunto mágico. La guitarra parece ir de piedra en piedra, rebotando, desordenada. Roger Waters golpea el silencio. La batería completa el caos. De repente, los acordes de órgano de Richard Wright traen la quietud. La melodía que surge de él rompe el desánimo y el desconcierto. Los sonidos dejan de clavarse en las piedras para comenzar a fluir sobre la arena pompeyana y rellenar el ambiente milenario. Es un cambio magistral.
¿Cuándo una nueva unión europea? (1 de 4)
¿Cuándo una nueva unión europea? (1 de 4)
Como ya escribí hace tiempo, la UE se formó hace más de 60 años (entonces como CEE) para hacer frente común a la difícil situación por la que atravesaba toda Europa, tras la Segunda Guerra Mundial. Si hubo alguna reticencia, fue con Inglaterra, por su siempre actitud ambigua, insular, en sus relaciones con Europa, y por su evidente complicidad con los Estados Unidos de América. Además, su situación económica, gracias a su "coto privado" que eran los países de la Commonwealth, era mejor que los destruidos países de la Europa continental por los efectos de la segunda gran guerra.
La evolución fue muy rápida, y esperanzadora, ya que se suprimieron los aranceles entre los Seis, si bien no había especial acuerdo para concurrir hacia una Unión Política de Europa, ni para ejercer una defensa común, al margen de la OTAN. El principal problema es que, a medida que los países anteriormente hegemónicos iban recuperándose, el espíritu de Roma del 57 se iba diluyendo y fueron primando los intereses nacionales claramente por encima de un proyecto federal de Europa. Inglaterra, hasta 1973 no entraría en la CEE, pero Francia, que en un principio había abanderado el proyecto paneuropeo, comenzó a azotar a Europa con su "gaullismo" trasnochado, que recordaba épocas colonialistas e imperialistas. Francia fue el primer palo puesto en las ruedas de la CEE. Sus exigencias en materias económicas y su afán de protagonismo supuso el primer gran frenazo al avance de la unión de Europa, que seguía sin encontrar el Norte en su política exterior común.
A Francia se le sumó el neo-imperialismo británico a los pocos años de ingresar en la CEE, de la mano de la señorísima Margaret Thatcher, que de paso dejó para las décadas venideras el regalo (junto a su compañero de "gamberradas" Ronald Reagan) envenenado del neoliberalismo salvaje, que nos está estallando ahora delante de nuestras propias narices en forma de "Imperio monopolístico de las Finanzas". Inglaterra, al igual que Francia, era otro gallo en el corral europeo antes de que comenzaran las dos guerras mundiales en Europa y responsables (junto con Alemania) de ellas, como consecuencia de su carrera económico-armamentístico-imperialista que desde finales del XIX se encaminaron. Inglaterra fue, por sus continuas exigencias económicas y sus trabas para desarrollar una política común, el segundo gran frenazo en el desarrollo de la unión de Europa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
